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domingo 7 de marzo de 2010

la Modernización de la Medicina Japonesa durante el Periodo Edo


Paso Fronterizo y Curiosidad Intelectual.
Wolfgang Michel-Zaitsu
Comentarios Introductorios

En 1927, después de viajar por China y Japón, el famoso fisiólogo Ludwig Aschoff declaró enfáticamente que no había necesidad de establecer ninguna clase de “misión médica” en Japón.


Cualquiera que conozca Asia Oriental no se sorprenderá que prologue mis comentarios con lo siguiente: no hay necesidad de una misión médica en Japón. En Alemania poseemos una pequeña idea de la vehemencia con la que Japón está intentando transplantar los métodos de investigación científica europea y americana a su terreno. Esto es especialmente cierto en el caso de la medicina [1].


En China, Aschoff no había visto una sola facultad de medicina gestionada por los propios chinos: la mayor parte del sistema de asistencia sanitaria fue establecida u organizada por extranjeros. En Japón, por otra parte, contabiliza seis universidades imperiales y otras dieciocho universidades con facultades médicas a las que añade cuatro colegios médicos. Aschoff describe estas instituciones en detalle, y elogia la educación profesional de los médicos japoneses y la investigación llevada a cabo allí, así como el tratamiento de los pacientes en la universidad y en otros hospitales. Expresa cierta sorpresa sobre ciertas costumbres, pero no hay duda de que Aschoff estaba profundamente impresionado por lo que contempló durante su viaje a través del archipiélago. A pesar de ser un ardiente protestante, Aschoff hace notar incluso a su audiencia de que los misioneros occidentales deberían tener cuidado de no destruir la desarrollada cultura tradicional japonesa.


Este excepcional éxito en la modernización médica se debió mucho a los esfuerzos de Japón durante la segunda mitad del siglo XIX, que comenzó -en lo que respecta a la medicina- con la fundación del Instituto de Entrenamiento Naval (Kaigun denshûjo) en Nagasaki y con la introducción de un currículo moderno de estilo occidental en la educación médica. Numerosos desarrollos de la medicina japonesa durante los siglos XIX y XX se remontan a pioneros holandeses como Johannes Lydius Catharinus Pompe van Meerdervoort (1829–1908), Anthonius Franciscus Bauduin (1822–1885), Antonius Johannes Cornelius (1843–1883), Koenraad Wolter Gratama (1831–1888), y Constant George van Mansvelt (1832–1912) y a los esfuerzos globales de la Compañía holandesa de las Indias Orientales para proveerse de un conocimiento actualizado en ciencia y tecnología occidentales.


Con todo, a pesar del entusiasmo y de la cualificación de estos profesores occidentales, nunca habrían conseguido tan impresionantes resultados si ellos hubieran tenido que iniciar su trabajo desde cero. Los interlocutores japoneses de estos expertos europeos hacía mucho tiempo que habían comenzado a abandonar el campo de la medicina chino-japonesa. Guiados por sus propios intereses y objetivos, ya habían cruzado las fronteras de su tradición y se estaban aproximando de forma continuada a Occidente. Este proceso precisó de tiempo: cabe remontarse al siglo XVII, cuando el establecimiento de un puesto comercial holandés en Japón y la presencia permanente de los cirujanos y médicos europeos impulsaron un intenso intercambio de conocimiento médico, libros, instrumentos y fármacos.
...continua en http://www.euskadiasia.com/ESTUDIOS_ORIENTALES/traduccion_michel.html

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